Chimpay.- Hubo un importante operativo policial, pero igual los "pungas" lograron su cometido en el Parque Ceferiniano.
30-08-2010 07:40:00
El fin de semana de la fe en Chimpay, con los actos religiosos, que convocan a decenas de miles de fieles no es sólo un reflejo del fervor popular y el arraigo de la religiosidad en amplios sectores de la comunidad, sino que también es un espejo donde se puede ver la realidad cotidiana de los habitantes de la provincia y de las instituciones que los representan o deben brindar servicios.
Una de las instituciones que mostró su realidad fue la policía que montó un enorme operativo con más de 270 efectivos. Uno de los detalles más particulares fue el abanico de uniformes y su colorido.
Por caso, la brigada rural y algunos agentes tenían puestos uniformes de camuflaje en tonos marrones, más aptos para operaciones tipo "tormenta del desierto", que para custodiar una congregación religiosa.
El punto es que han sido los propios policías los que se pusieron de acuerdo en comprar estos uniformes dado que desde la jefatura no se los proveen. Así otros grupos han comprado uniformes similares, tipo de camuflaje, pero en tonos azules.
A contra pelo, desde la jefatura se montó, a escasos metros del camino que conduce a la imagen de Ceferino de madera, un novedoso stand, donde el sábado sonaba la música de la serie norteamericana "SWAT", y en el que dos cadetes hablaban sin pausa a los visitantes sobre las bondades de la policía de Río Negro.
Haciendo especial hincapié en que el BORA no es un grupo de choque sino un unidad especializada en contener la violencia. En el sitio, se pasaban de manera permanente imágenes de las distintas unidades, y sobre mesas se habían colocado objetos de las distintas divisiones de la fuerza.
A pesar del importante despliegue policial, los pungas también se hicieron presentes.
En horas de la tarde del domingo se habían realizado un sinnúmero de denuncias por hurto. En varias ocasiones se pudo observar el accionar de los efectivos policiales que apresaban a los rateros, dos de ellos fueron apresados en el parque ceferiniano cerca del estacionamiento y por lo que se pudo observar los rateros tenían en su poder varios teléfonos celulares.
Otro de los hechos que llamo la atención de los visitantes fue el pedido de justicia.
Ninguna comunidad esta exenta de reclamos, y en esta oportunidad se trató de un pedido de justicia por parte de las familias Bravo y González de Chimpay, que montaron sobre la avenida Laure un pasacalles donde hacían conocer su necesidad de respuesta.
Además repartieron volantes en los que se mencionaba concretamente "Matías y Guadalupe Bravo, y su tío Hugo González, fallecieron trágicamente el 16 de octubre de 2009, sobre la ruta nacional 22 por la imprudencia de Hugo Gelabert.
El hecho por demás llamativo se dio el domingo cuando el sol castigaba con mayor intensidad, algunos visitantes buscaron protegerse del mismo a la sombra del inmenso monumento olivado.
El año pasado se anunció con mucha pompa, la concreción de un inmenso monumento a Ceferino, que demandó la friolera de 200 mil pesos, repartidos entre material, mano de obra y premio para la escultora que diseño el que se suponía sería el nuevo icono del parque.
Pero las proporciones del monumento y la figura que se le dio a Ceferino, en el mismo, dejaron a toda la comunidad y a los fieles disconformes.
De hecho durante esta semana la enorme escultura, quedó relegada al olvido por los visitantes que ni siquiera se paraban a mirarla y recién ayer domingo, con las instalaciones del parque colmadas, algunos curiosos o simplemente personas que buscaban sombra se acercaron al monumento.
Fuente: HVallemedio
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